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Cualidades de un Buen Dominante

Aceptación

Aceptarse a sí mismo, qué hay en tu interior, cuáles son tus necesidades y deseos. Aceptación de tus limitaciones y de las de tu sumiso. La habilidad de aceptar a otro humano empieza por aceptar quién es, incluyendo sus defectos y especialmente aceptando los propios. La aceptación de ser un dominante es algo individual y no debe avergonzar o intimidar a tu necesidad de serlo, pero sí debe alegrarte.

Comunicación

La habilidad para ver, aceptar, y entender los aspectos emocionales de la psique de los sumisos. Para entender y tener conciencia de la multitud de cosas que realmente pueden afectar a un sumiso física, mental y emocionalmente. Ser capaz de entender muchas situaciones que suceden dentro de la vida diaria y que pueden limitar al sumiso para servir mejor.

Usar compasión sabiamente que te permita ayudar a tu sumiso, para apoyarlo durante el tiempo que el stress muestra que tú eres verdaderamente el dominante. Aquel que hace a los dom y a los sumisos personas reales. Sin compasión tú no eres un dominante, sólo un sádico.

Cortesía

Esta es una medio explicación pero mucha gente me pregunta que especifique qué es la cortesía. Es la habilidad de mostrar maneras apropiadas: por favor, gracias, de nada. Es dirigirle la palabra a alguien con un respetuoso tono de voz. Un dominante deberá mostrar cortesía incluso con su sumiso y con otros sumisos que estén a su alrededor. Sólo porque tú eres dominante no tienes derecho de ser crudo, cruel o rudo. Esto incluye cortesía hacia tus semejantes.

Gracia

La elegancia es la manera como un dominante se presenta a sí mismo con un importante y deseable nivel de personalidad para tratar a los sumisos y para que así lo traten a él. La manera cómo un dominante se cuida a sí mismo, su estilo de juego, no importa cuán gráfico sea pues siempre surgirá su estilo y su gracia. Su comportamiento no debería ser vacilante, afectado o confuso. Si esto es una deficiencia natural, el dominante deberá aprender y crecer más en esta área.

Dominio

Esta es la característica más importante de un dominante. Es una habilidad natural para estar al frente, para ser el líder. Para emplear el control de manera respetuosa, inteligente y humilde. La fuerza de carácter que le permite emplear el control necesario en una relación de intercambio de poder. La habilidad para cuidar bien de la otra persona.

Honestidad

Personalmente siento que no debería ser necesario decirlo, pero hay mucha gente que carece de honestidad, sobre todo dentro del BDSM. Honestidad es la habilidad de hablar, de ser abierto y verdadero acerca de lo que se dice. No ocultar emociones, miedos, límites, fantasías, ideas y pensamientos. No debe decírsele al sumiso lo que tú crees que quiere escuchar sólo para «endulzar sus oídos». Honestidad es la base de la verdad, si no la hay, no puede existir una relación auténtica.

Humildad

Esta es básicamente la habilidad de verte a ti mismo como falible y vulnerable. De verte a ti mismo como una persona, no sólo como un dominante. De ver que a veces realmente tus necesidades deben hacerse a un lado por el bien de la relación (posiblemente para asentar un desacuerdo, marcar límites o cosas por el estilo). Un buen dominante sabe que puede cometer errores, que no es perfecto.

Claro que el buen dominante está orgulloso de sus habilidades pero también sabe que cada día crecemos y que no es necesario que todo el tiempo sea el centro de atención. Esto permite que el dominante esté abierto a aprender nuevas cosas y a no tener un conocimiento absoluto de todo. De ser así, se provoca un juego abusivo.

El abuso es usar tu estatus como dominante para orillar al sumiso a hacer algo sin ninguna clase de conocimiento ni idea de lo que ocurre. Abusar es una acción completamente egoísta. Un dominante que constantemente abusa sólo provocará que el sumiso se vaya de su lado y pierda el respeto de sus semejantes. Esto muestra una carencia de humildad y también puede enmascarar un pobre sentido de auto-estima o una posible personalidad abusiva que usa este estilo de vida para esconder su verdadera naturaleza.

Inteligencia

Por inteligencia no me refiero a que sea un «cerebrito», ni que tenga la habilidad de resolver complicadas ecuaciones matemáticas o que sepa armar con los ojos cerrados una computadora. Esto se aplica en un buen dominante así: la inteligencia es la habilidad de aprender el camino más apropiado para actuar en todo momento, ya sea que se informe hasta la saciedad, que pregunte e investigue y que pruebe cada juguete o instrumento en sí mismo antes de usarlo con otra persona.

La buena voluntad y la habilidad de tomar decisiones informadas sobre sus necesidades y cómo atenderlas, cómo debe ser un dominante en todos los aspectos. La habilidad de tomarse el tiempo para aprender sobre sus parejas fuera de los roles de dominante y sumiso, aprender quiénes son como personas, sus gustos y disgustos.

La habilidad de aprender qué le gusta a su sumiso y tenerlo siempre presente. Un dominante deberá no sólo tomarse el tiempo y la inteligencia para conocer las herramientas físicas, sino también los aspectos psicológicos básicos de sus sumisos (conocimiento que debería hacer crecer a la gente en crecimiento constante).

No hay nada más espantoso que ver a un dominante ignorante tratando de usar la humillación como herramienta de dominación. La humillación es una herramienta difícil que requiere madurez, inteligencia y experiencia.

Lealtad

Esta es una característica muy importante en un dominante. Es la habilidad de sostener tu honor y mantenerlo como algo real entre tú y tu sumiso, como podría ser la monogamia o cualquier otro acuerdo. La inconstancia es muy poco atractiva en un dominante y peligrosa para el inicio emocional del sumiso que te sirve.

Paciencia

Un buen dominante es paciente. Es la habilidad de esperar por las cosas. Empezar a ser insistente es un agravante y nada digno de un dominante. Esto no significa que hay que ser blandengue, pero hay que aprender a aplicar presión en el tiempo adecuado.

Esto es también una habilidad para esperar por aquellas cosas que toman tiempo para desarrollarse y aprenderse, especialmente dentro de uno mismo. A un sumiso le toma tiempo lograr aprender las complejidades de servir y a ti que tengas la paciencia suficiente para enseñarle las que tú prefieres como Dom.

Orgullo

Esta es la habilidad de conocer tus capacidades y que te convierten no sólo en una buena persona sino también en un buen dominante. La habilidad de reconocer tu propia fortaleza. Esto no significa que debas cerrar tu mente a las nuevas ideas, ni significa que deberías ignorar tus errores o cuidar de inflar tu ego. Enorgullecerse de tu dominio es una cosa hermosa, la arrogancia o el falso orgullo es mortal. El falso orgullo usualmente enmascara inseguridades que pueden amenazar la vida del sumiso.

Respeto

Un buen dominante muestra respeto todo el tiempo, hasta en las ocasiones en que el sumiso no muestra respeto. Un dominante irrespetuoso no se gana ni de broma el respeto de sus semejantes o de sus sumisos. Respeta a los demás, sin importar si son dominantes o sumisos, y tú mismo te ganarás al mismo tiempo el respeto de cada uno de ellos.

Responsabilidad

Los buenos dominantes deberán tener sentido de responsabilidad y permitir que lo tengan también a los que controla en una escena. Ellos tomarán esta responsabilidad seriamente y actuarán de una manera que les permita cuidarse a sí mismos y a sus sumisos. Un buen dominante debe responsabilizarse de sus acciones, aún para admitir un error cuando lo cometa y no echarle la culpa a alguien más. Un buen dominante deberá usar este sentido de la responsabilidad para aprender antes de jugar o de dominar.

Auto-Control

Un buen dominante deber controlarse así mismo antes de que espere controlar a otro sanamente. Un buen dominante no es propenso a perder el control, a tener arranques de pánico o de ira, o a desmadrarse. Un dominante deberá ser capaz de cuidar sus necesidades psicológicas checando el orden de una escena antes de llevarla a cabo para que sea totalmente segura para el sumiso. Un buen dominante deberá tener también el autocontrol necesario para guardar sus armas y encarar a un sumiso nuevo en algo que el Dom conoce como peligroso y en donde el sumiso no tiene experiencia alguna.

Auto-Respeto

Un buen dominante se valora a sí mismo y respeta sus límites. El abuso no emociona a un sumiso. Un sólido sentido de auto-valoración es necesario para un dominante o él podrá causar serios daños en la psique del sumiso. Esto no significa actuar como si tú fueras la última coca-cola del estadio. Sólo que seas consciente de que todos tenemos límites.

Servicio

Esto es aplicable para los dominantes pero no en el mismo sentido que un sumiso. Un dominante sirve a su sumiso a través de la dominación. Al aplicar inteligentemente su naturaleza de dominante y al conocer las necesidades físicas y emocionales del sumiso. De esta manera el dominio tanto le sirve al dominante como al sumiso.

Un buen dominante recuerda que sin un sumiso, no hay gran cosa qué dominar. Y esto de recibir la sumisión de una persona como un regalo, lo hace mejor para conservarla y no abusar de ella. Esta es la clave de una relación de intercambio de poder.