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10 cosas que el Dominante espera que la sumisa sepa sin que le digan

1. El Dominante tiene que ser la prioridad

El Dominante no puedes dejarlo olvidado y correr hacia Él cuando lo necesitas. Hazlo tu prioridad aun durante los momentos que crees no necesitarlo. Porque la verdad es que incluso en esos momentos, secretamente lo sigues necesitando, solo que no estas consciente de ello.

2. El Dominante tiene sentimientos

El Dominante tiene emociones y necesita que sean reconocidos. Internet ha creado el estereotipo toxico de lo que es un Dominante, calmado, frio, una figura olímpica sin emociones que siempre está a cargo de sí mismo al igual que de su sumis@.

Muchas sumis@s corren aterrorizadas en la noche al ver a su Dominante tener un momento de debilidad, duda o ¡Qué horror! derramando una lagrima. Acepta que tu Dominante es humano, así que respeta el esfuerzo que ejerce para ser fuerte y confiado el 99% del tiempo.

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3. Conoce a fondo tu Dominante

Conócelo mejor que otras personas. Si tu Dominante está teniendo dificultades emocionales, o incluso algo tan «insignificante» como un mal día en la oficina, sería bueno que tú lo puedas saberlo antes que sus amigos.

4. Déjalo controlar

Déjalo controlar las cosas (incluyéndote a ti). Esa es su responsabilidad. La tuya es obedecer.

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5. Acata las reglas

Tu Dominante construye varias normas, tareas, rituales, etc., con un propósito. Ese propósito no siempre será evidente para ti. No tiene que ser así. Confía en que Él sabe lo que está haciendo, acepta el hecho de que someterse a sus reglas en el día a día es la parte más importante que te toca cumplir y que le da sentido a la dinámica que ambos buscan vivir.

Si no estás dispuesta a poner todo de tu parte en ello, entonces deberías meditar profundamente en tu mente y alma para evaluar la profundidad (o incluso cuan genuina) es realmente tu sumisión.

6. Recuerda que también es tuyo

Esto siempre es recíproco. Tal y como Él espera tu devoción total, dedicación y compromiso, tu también tienes derecho a esperar las cosas mismas cosas de Él. Para ser claros, esto no significa que tengas la garantía escrita en piedra de tu Dominante. Igual como Él tiene que ganarse esas cosas de ti cada día, tú también tienes que ganarlas de Él cada día.

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7. Valora tu Dominante

Aprecia la dedicación que Él pone en ti y dejarle saber que valoras mucho lo que hace. Ser dominante (sobre todo en una relación cotidiana 24/7 en vez de algo casual) es condenadamente duro y requiere mucho trabajo de mente y cuerpo constante. Hazle saber cuánto significa para ti que él te considera digna de todo ese trabajo, energía y dedicación.

8. Respeta los Roles

Se consciente de las respectivas posiciones en la relación D/s. Él es tu dominante. ¿Puedes ser cariñosamente juguetona y pícara? Sí; cualquier Dominante que no disfrute de tal comportamiento de su sumis@, en ocasiones suele deberse a algunos problemas de confianza en sí mismo. Y ¿Puedo ser sarcástica o intencionalmente malcriada? Eso no es una buena idea. NO ES BUENA IDEA EN ABSOLUTO.

9. Dar el mismo Respeto que recibes

Si Él respeta el pacto, tu seguridad, tu bienestar, las metas que hayas fijado para alcanzar tu felicidad plena (a pesar de la forma que las personas vainilla pudieran interpretar la relación), te sostiene en el más alto respeto, entonces da lo mismo.

Si llegas a la conclusión de que tu Dominante no tiene le en el más alto respeto, deberías evaluar tu relación y posiblemente seguir adelante.

10. Respeta el Pacto

Por encima de todo: tu Dominante espera que tu sumisión sea completa, total y sin reserva, excepto para aquellos limites que los dos negociaran como iguales ANTES de ofrecerle tu sumisión a Él. Desde el momento en que te entregas, tu Dominante tiene poder total y demandará TODO lo pactado de ti.

No puedes someterte en las áreas que más te convenga o selectivamente donde recibas placero alguna ventaja. No puedes someterte solo cuando estés de ánimo. Hay no hay medias tintas con tu sumisión. Si honestamente NO PUEDES, evalúa conscientemente lo que has pactado con lo que sientes, entonces aceptando el hecho de que no estas dándolo todo y pensando absolutamente en lo que quieres, decide qué hacer al respecto.